miércoles, 26 de febrero de 2014

Cómplices


La nuestra, no fue una relación normal, la química superaba esta realidad. Complicidad, picardía, caricias, miradas, sonrisas, besos, abrazos, las ansias, la necesidad de estar juntos era la forma mundana de expresar este amor inconmensurable. Nuestro idilio no duró más de tres años, sin embargo, a pesar de que un día como hoy hace 28 años dejaste tu cuerpo todavía podía sentirte, escucharte. De niña, me observabas de lejos; en los momentos más audaces te atrevías a acercarte para fundirnos un instante, el viento se convirtió en tus brazos y tu aroma. En las noches me susurrabas al oído historias de un universo maravilloso, que hiciste innegable en mis sueños. Me enseñaste que las circunstancias en las que vivimos están parcializadas, que el cosmos no tiene límites, al igual que el poder de la mente. Cada tanto vuelves para recordarme que no me has olvidado, para sacarme a volar un rato, para desintoxicarme de esta nebulosa vanal, para perpetuar una vez más este amor.

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