jueves, 29 de mayo de 2014

A ellos

Richard Tuschman “Hopper Meditations”. Yuxtapoz Magazine

Ellos, desconocieron una realidad que se desarrollaba en un espacio inaccesible.
Ellos, fueron cómplices inadvertidos de una aventura incierta, profética.
Ellos, hacían parte silenciosa de un juego vaticinado por el destino.
Ellos, permanecieron anestesiados por las palabras.
Ellos, fueron engañados por una rutina fingida.
Ellos, aparentaron que nada pasaba.
Ellos, pensaron que la situación era sólo un pequeña piedra en el camino.
Ellos, confiaron en que el futuro estaba en sus manos, en que lo suyo era invencible, intocable.
A ellos un día el viento les susurró al oído que su camino era otro, que la felicidad la hallarían lejos.
Quedaron perplejos.
Hicieron caso omiso.
Lucharon contra esa idea, la rechazaron, la vomitaron, la odiaron, la lloraron, la fueron aceptando entre sollozos.
Se distanciaron.
Vivieron, experimentaron, rieron viendo otros ojos.
Extrañaron.
Las imágenes del pasado volvieron.
De pronto, se encontraron presas de un devenir de pensamientos, de una vorágine de sentimientos.
Reminiscencias imposibles de arrancar de raíz.
Volvía la tristeza.
Transitaban las calles con el alma desgarrada.
Sus cuerpos nauseabundos de angustia se sostenían por ósmosis.
Los pensaron tanto que lograron entrar en sus sueños.
Entre la bruma del espejismo pidieron no quedar en el olvido.
La quimera fue un alivio transitorio que sellaron en la realidad con unas líneas y la luz de una vela.
Sacudieron el mundo del otro, pero no fue más que eso, un temblor.
Despertaron. Cayeron en cuenta que era una alucinación.
Un buen día trajo nuevas caras. Otros ojos los seducían.
Regresa el alivio, se esboza nuevamente una sonrisa en su rostro aún demacrado.
Se renueva la esperanza.
Pero, quedan vestigios en aquellas ruinas.
Son débiles, todavía no pueden quitarse las cadenas.
A ellos, el perdón, el respeto, el recuerdo, el olvido y la libertad.



Recuerdos de aquellas tardes

Cada tarde era igual, teníamos una rutina. Mi papá nos llevaba a Isa y a mí a su casa a las 2, veíamos un rato la novela y después empezaba la pelea, niñas, las tareas. Ya vamos, ya vamos, quiero ver cómo empieza Supercrópolis. No, no, no, siempre bailan igual, si ven eso no ven el Chavo y no les doy posicle. Se nos toteaban los ojos, de vainilla? Sí. Pegábamos el brinco hasta el comedor.

Los deberes se hacían al son del sonido de la máquina de coser y del repetitivo repertorio de música romántica de Amor Estéreo. A ella le encantaba escuchar a Rocío Durcal. Yo la odiaba porque siempre pasaban una canción sobre la muerte. Siempre tenía unos calzones o vestido qué hacer o para los niños del Asilo Andressen, y por supuesto, para María, ella era su diseñadora oficial.

Al terminar las tareas la volvíamos loca metiéndonos debajo de la máquina, desenrollando los hilos o disfrazándonos de momias con los retazos.Estos zurrones! Vamos a comprar el pan y después nos sentamos en la puerta. ehhhhh! Salíamos felices. Eso sí, no sin antes pasar por la sección del maquillaje, en la que ella era mi modelo. Señora, necesita más crema, su piel se está convirtiendo en papel.

Nadie sabía esto, pero la panadería de la 17 fue la única adicción que tuvo. Siempre le hacía trampa a la diabetes y comíamos pastel gloria, merengues, pan de coco, los remojábamos con agua de panela. Era su mayor placer. No les digan a sus tías porque me regañan, nos advertía.

Ya sentadas en la puerta el plan era ver pasar los carros y desfilar por el andén a Inecita, la que vivía con un montón de gatos, Aurita, Doña Berta, Merceditas y Martha, la vecina, que no capaba tarde en la vereda.

Llegaban las 6 de la tarde y arrastraba la mecedora, la bonita, la de sacar a la calle, hasta el patio central de la casa, la acomodaba justo frente a la gruta con la virgen María Auxiliadora. Prendía el velón que había adquirido en la tarde, con las compras del día, las de la comida. Llamaba a María y ordenaba a alguna de las tantas ahijadas que vivieron en la casa que apagara el televisor y la radio. Luego nos llamaba a mi hermana y a mí, que salíamos apuradas del clóset para que no se diera cuenta que estábamos hurgando en sus tesoros.

Para qué rezamos tanto? No basta con ir a misa los domingos? Decía yo. Porque hay que pedirle a la virgen por este mundo, hay mucho pecado. Hay qué exageración! le replicaba. Ustedes están muy chiquitas, pero después, cuando vayan a trabajar, van a comprender lo que les digo. La gente se mata por intolerancia, las parejas se separan por ego, nadie es paciente, es como si no tuvieran corazón. Hay que orar mucho, porque Dios está triste con nosotros. Ambas suspirábamos.

Dios? Pregunta Isa, cómo sabes que existe Dios si no lo has visto nunca? Ave María purísima, cómo dice eso, Isabelita? Hay que tener fe. Señor, te pido porque estas niñas dejen de ser soberbias. Nos reíamos.

Hoy, ventitrés años después no me río, me da pena por mí por no haberle hecho caso, por no haber abierto los ojos antes, por haber cultivado por tantos años el ego, la soberbia y no el espíritu, por no buscar la humildad sino rendirme los placeres pasajeros. Ahora busco mi propia redención, lejos, en vida.

Dicen que existe un mar de almas y que el momento en que una despierta es por influencia divina. En una centésima de segundo la gran voluntad y el universo entero confluye para que este ser sutil cobre vida y venga a la tierra a cumplir un objetivo. El de ella, mi abuela, mi Pachi, parecía simple, ser una mujer, una madre, una esposa, un ama de casa, una abuela y una persona buena. Ella siempre lo tuvo claro, logró ser todo.

En mí sus enseñanzas se hicieron eternas el 16 de mayo, el día que cumplía años, el mismo día que hubo una gran fiesta en el cielo porque un ángel regresó a casa.

domingo, 27 de abril de 2014

Costa Rica, el reino de la naturaleza

La mayoría de las playas de Costa Rica están protegidas por el programa ecológico Bandera Azul. Fotos: /123rf












Lagunas de color celeste que bañan las selvas, majestuosas cascadas e impresionantes volcanes en constante actividad hacen de este país una réplica del Edén.
En el mundo hay pocos lugares que cautivan por su belleza natural, esa que no necesita enormes y asombrosas construcciones, esa que con un paisaje de atardecer logra convertirse en la inspiración de un escritor para crear una de las más importantes obras literarias de todos los tiempos.
Costa Rica es uno de los países que tienen la ventaja de contar con una impactante belleza natural. No es una simple coincidencia que la Isla del Coco haya provocado a Daniel Defoe para dar vida a un exótico paraje desierto, que en su libro ubicó frente a Venezuela, en el que habitó el legendario náufrago Robinson Crusoe.
Al estar bañado por el océano Pacífico en el occidente y por el mar Caribe al oriente, Costa Rica se convierte en un lugar privilegiado, con extensas llanuras y verdes montañas que forman parte de una red de parques nacionales y áreas protegidas cuya cobertura es de casi un 25% del territorio. Allí se encuentra el 5% de la biodiversidad del planeta, aunque corresponda a un pequeño espacio de menos del 0,1% de la superficie de la Tierra.
Esta inconmensurable riqueza en flora y fauna ha logrado que el país sea pionero en ecoturismo. Cada año, miles de visitantes extranjeros llegan a sus playas y parques nacionales en busca de descanso y de un encuentro cercano con la naturaleza de manera ecológica.
La mayoría de las playas y zonas de conservación están protegidas por el programa Bandera Azul, que fue implantado en 1996 y tiene como objetivo promover el desarrollo turístico evitando sus impactos negativos por medio de la continua evaluación de la calidad del agua de mar, el tratamiento de aguas residuales y el manejo de desechos.
Descanso junto al mar
Como destino de playa, el Caribe es ideal, ya que cuenta con una gran variedad de ecosistemas acuáticos y costas de arena oscura y blanca, perfectas para practicar la pesca deportiva, como en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Barra del Colorado, sitio privilegiado para atrapar róbalos y sábalos; o para el buceo, actividad en la que se pueden conocer los cientos de especies de peces multicolores, moluscos, crustáceos, tortugas y corales cerebro, cuernos de venado, fuego, rosa y lechuga que habitan las aguas de esta zona.
La playa de Tortuguero, ubicada dentro del parque nacional que lleva el mismo nombre y donde las especies de tortugas verde, baula, carey y caballera van a desovar, es otro de los encantos del Caribe. Desde julio hasta octubre se organizan excursiones nocturnas en lancha por los canales del refugio, donde se pueden encontrar además monos congo, araña y capuchino, perezosos, caimanes y cocodrilos.
El encanto de los cráteres
Las aguas termales y la actividad volcánica continua son algunos de los atractivos del área central de Costa Rica, a donde llegan cientos de curiosos a contemplar las coladas de lava que emite el volcán Arenal desde hace más de 35 años y que han hecho de la zona un verdadero laboratorio vulcanológico al aire libre.
Más hacia el sur, y ubicado dentro del área de conservación de la cordillera volcánica central, está el Poás, cuya chimenea principal mide 300 metros de profundidad y tiene un diámetro aproximado de 1,7 kilómetros. Es el cráter tipo géiser más grande del mundo; emite gases y contiene una laguna ácida.
El Arenal y el Poás se encuentran dentro de áreas de conservación natural, en las cuales hay grandes centros turísticos y senderos para recorrer los lugares y observar las aves que viven en el bosque lluvioso.
En la misma región central, cerca de la cordillera volcánica de Guanacaste y dentro del Parque Nacional Volcán Tenorio, está un lugar muy peculiar. Se trata del río Celeste, un arroyo que se tornó de color turquesa debido a una reacción química causada por el carbonato de calcio y el azufre que emite el volcán.
Una isla de película
Más de 235 especies de plantas, 362 de insectos, 85 de aves, 57 de crustáceos, 118 de moluscos y 200 de peces hacen de la Isla del Coco un lugar único que, a través de los años, ha sido objeto de admiración para los turistas y de estudio para los expertos. Es tan singular la belleza del lugar que, aparte del escritor inglés Daniel Defoe, otros autores la han tomado como modelo para crear mundos mágicos. El estadounidense Michael Crichton, por ejemplo, la tuvo de referencia para escribir su novela Parque jurásico. El viaje hasta la isla, donde se llevan a cabo actividades recreativas, naturalistas y científicas, dura aproximadamente 36 horas .
Nota Publicada el 24 de Enero de 2012. El Espectador. http://www.elespectador.com/vivir/buen-viaje-vip/costa-rica-el-reino-de-naturaleza-articulo-322749

domingo, 30 de marzo de 2014

Manifiesto de la incomunicación

Niki Roehreke- Yuxtapoz Magazine
No aguanta más. Grita.¿ Por qué no entiende? ¿Acaso le hablo en otro idioma?

Las palabras salen de su boca y se disipan como humo antes de llegar a otros oídos.

Sus manos empiezan a mojarse, brotan gotitas de sudor. El estómago se tensa, la parte superior está dura como piedra. Un ímpetu vasto la posee.Se enraíza en la tierra desde sus pies y comienza a subir lentamente. Recorre las piernas, estremece su pubis, agita su ombligo, hace un shock eléctrico en su corazón, lo deja arrugado, remueve su garganta. El cerebro le hierve, puede sentir como le burbuejean las víceras.

Grita otra vez. Sarta de barbaridades. Respira. Piensa. No más. Se calma. Decae la furia. En una sentésima de segundo un destello de luz ilumina su cabeza.No más.

Intenta hablar de nuevo.Arma rápido un discurso, esta vez con otras palabras, unas amables, más su razonamiento no es coherente para la oreja ajena. Es inconmovible. El otro ojo ve que cómo su lengua se transforma en una serpiente, incluso puede distinguir las escamas, se menea sensualmente y escupe ponzoña.

Rebota la pelota. Ahora las palabras ajenas. Una maldición cargada de envidia, frustración, insolencia y rencor causado por viejas heridas se le clava en el alma. Lo recibe en un acto de contrición. Agacha la cabeza.

No entiende. Se avergüenza. Deduce, en lugar de ser un respiro, me convertí en un lastre más de ese espíritu mutilado, sordo de odio y resentimiento.

¿Qué haces?

Varias lágrimas se deslizan por las mejillas. Se estrujan los cuerpos. Las miradas aguadas por el llanto se cruzan. Se aprietan más fuerte. Se reconocen. Vienen a sus mentes imágenes del pasado, de una historia de amor inconclusa donde ellos tenían una apariencia distinta pero el espíritu era el mismo. Ambos corazones laten con fuerza, una energía divina los entrelaza.

¿Qué haces?

Algo dentro de sus orejas hace, pufff. Se abren.

Sólo quería...Esta vez nace de sus labios una disertación afín, lógica. acorde, emocional, tierna. Lírica vivaz. Eso quería.








sábado, 8 de marzo de 2014

"Mi lucha es contra Monsanto", Sofía Gatica. Ganadora del Premio Goldman 2012.

Tras la muerte de su hija, al parecer por efectos de los agroquímicos, Sofía Gatica emprendió una lucha contra el uso de estas sustancias y en esa pelea terminó enfrentada con una de las multinacionales con mayor presencia en Argentina. Escribí parte de su historia para El Espectador el 26 de Febrero de este año, el día que llegó a Colombia para participar de Encuentro Latinoamericano y del Caribe Hispanohablante “Mujeres, medio ambiente y territorio”. Ella es otra mujer guerrera, a la que vale la pena recordar hoy, el día Internacional de la mujer.
En su perfil de Facebook se define como “mujer guerrera”. De mañana trabaja en la Alcaldía y el resto del día se dedica a luchar vehementemente contra Monsato, la empresa a la que ella acusa de haber intoxicado a más de la mitad de la población de su barrio, Ituzaingó, ubicado a 40 kilómetros de la ciudad de Córdoba, y que sería la responsable de la muerte de su hija menor.
Sofía Gatica estará en Colombia como invitada especial del Encuentro Latinoamericano y del Caribe Hispanohablante “Mujeres, medio ambiente y territorio”, que se celebrará en Zapatoca, Santander, desde el 27 de febrero.
En el evento, la líder cordobesa expondrá la problemática de salud que se vive en Argentina por el mal uso de los agroquímicos, que cada día cobra más relevancia por las malformaciones, los cánceres y las víctimas mortales que están saliendo a la luz supuestamente por el consumo de productos de la multinacional. “Vamos a estar planteando estas problemáticas, que no son aisladas sino mundiales. Yo siento que las mujeres somos las que más ponemos el pecho ante estas situaciones”.
Es tal el escándalo en el país austral a raíz de los agrotóxicos, que en 2012 uno de los libros más vendidos fue Mal comidos, de Soledad Barruti, que demuestra a lo largo de sus páginas que el empleo excesivo de pesticidas está causando cientos de muertes al año. Asimismo, recientemente se publicó Envenenados, de Patricio Eleisegui, una investigación periodística que expone el mismo problema, pero se concentra en las víctimas asociadas al cultivo de la soya, uno de los principales productos de exportación de Argentina.
Del anonimato al “nobel” ambiental
Todo empezó en 2001, cuando a la hija recién nacida de Sofía Gatica le pronosticaron apenas unos días de vida debido a una malformación en los riñones. Desconsolada, la madre preguntaba a los médicos cuál había sido la causa de la anomalía, pues en su familia nunca hubo un caso similar. Nadie le dio respuesta.
Con el paso de los días descubrió que en su cuadra había por lo menos seis mujeres que habían perdido un hijo. Unos habían muerto por leucemia, otros por linfoma no Hodgkin y también había tumores y malformaciones. La enfermedad que más se repetía era el cáncer: entre los 5.000 habitantes del barrio había 300 casos de personas con este mal. Sofía hizo un expediente y lo envió al Ministerio de Salud. En un primer momento no le hicieron caso.
Ella y otras 13 mujeres se organizaron bajo el nombre de Madres de Ituzaingó y comenzaron a protestar en las calles para denunciar la contaminación del agua con endosulfán, un insecticida que, según la Red de Acción sobre Plaguicidas (PAN), integrada por 600 organizaciones de 90 países, produce deformidades, desórdenes hormonales, parálisis cerebral, epilepsia, cáncer y problemas en piel, visión, oído y vías respiratorias.
¿De dónde llegó ese endosulfán a las inmediaciones de Ituzaingó? Alrededor del vecindario había campos de soya, los cuales eran fumigados con el agroquímico por lo menos doce veces durante la cosecha (que dura aproximadamente tres meses), con el fin combatir las malezas.
De acuerdo con ComAmbiental, un diario digital de periodismo sustentable, en Argentina se usan 5,5 millones de litros de endosulfán por año para la producción de algodón, maíz y soya, entre otros cultivos, a pesar de haber sido prohibido en 74 países y de que en junio de 2011 quedara incluido en el Convenio de Estocolmo, un acuerdo internacional que regula el tratamiento de las sustancias tóxicas.
La primera disputa de Sofía fue contra los productores de soya de los campos aledaños a Ituzaingó, quienes además del endosulfán usaban glifosato. Su primer gran logro fue impedir que se fumigara a menos de 1.500 metros por tierra y aire de las casas. Por su labor, Sofía fue galardonada con el Premio Goldman 2012, el llamado “nobel” de medio ambiente.
Soyeros en Argentina
“Los soyeros en Argentina son como una realeza política y económica intocable”, dice Patricio Eleisegui. Como lo señala en su libro, el año pasado la soya le aportó a la Argentina ganancias superiores a los US$34.000 millones.
Sus energías ahora están concentradas en un nuevo frente de ataque: Monsanto, el principal productor y proveedor de los agroquímicos en Argentina. De acuerdo con el diario argentino Marcha, la compañía prevé construir la planta más grande para América Latina en la localidad cordobesa de Malvinas. La inversión ascendería a más de US$200.000.000
“Nuestra idea es impedir que se instalen. Yo ya no tengo más vida familiar, ni social. Mi vida es la lucha constante contra los que envenenan a la gente, los mismos que acabaron con la vida de mi hija. El año pasado tuve la oportunidad de estar en la Casa Blanca y le planteé al presidente Obama la situación. Unos días después me mandó una carta en la que reconocía que no podía hacer nada contra la multinacional, pero me dijo que continuara luchando porque lo que estoy haciendo está bien. Eso hago cada día”. 




viernes, 7 de marzo de 2014

“Estoy sedienta de justicia” , Blanca Monroy. Madre de Falsos Positivos

Foto David Campuzano- El Espectador


Blanca Monroy es madre de uno de los jóvenes de los denominados falsos positivos, nombre que se le dio al escándalo que se se reveló en 2008 cuando se descubrió que algunos miembros del Ejército habrían asesinado a civiles para hacerlos pasar como guerrilleros y presentarlos como resultados en las brigadas de combate. Esta entrevista la realicé el 14 de marzo de 2010 en El espectador y la publico hoy para conmemorar el día Internacional de la Mujer. 


¿Usted sabía que su hijo se iba a trabajar a Norte de Santander?
No. El  1° de marzo (de 2008) recibió varias llamadas en el celular del hermano. Le pregunté quién lo llamaba y me decía que era una persona que le había conseguido un trabajo. Al siguiente día recibió varias llamadas, la última  a  las 5:30 p.m. Él se arregló y se fue a encontrar con la persona que le ofreció el trabajo. Salió de la casa a las siete de la noche. Desde ese momento no volvimos a saber nada de él.
¿Qué tipo de trabajo era el que iba a desempeñar?
No nos dijo nada, pero según nos informaron a ellos los mandaban a recoger café.
¿Ya sabe cuánto dieron por la muerte de su hijo como supuesto guerrillero?
Hay otras madres que ya supieron, pero yo no. Sé que por el hijo de Luz Marina Bernal dieron $200 mil, por el hijo de La paisa dieron $600 mil. No sabemos por qué por algunos dieron más. De pronto hasta mejor no saber, es muy duro que la vida de un hijo valga tan poco.
¿Qué es lo más difícil que ha tenido que afrontar desde la muerte de su hijo?
Primero, los seis meses que transcurrieron sin saber dónde y cómo estaba. Luego, enterarnos de que había sido asesinado y que estaba en una fosa común en un lugar lejano. Lo más impresionante fue saber que murió en manos del Ejército, porque supuestamente estaba en un combate.
¿Sabe cómo fue su muerte?
A ellos los recogieron los reclutadores a las siete de la noche y los llevaron a Ocaña, Norte de Santander, a donde llegaron a las nueve de la mañana. Después se los entregaron a los militares, quienes a los dos de la tarde los mataron.
¿Es más triste saber que su hijo murió como un falso positivo?
Sí, no hubiera sido tan difícil si hubiera muerto en manos de la guerrilla o los paramilitares, pero no en manos del Ejército.
¿Le molesta que se use este término para referirse a su hijo Julián?
Falso positivo no es. La muerte de ellos es un crimen del Estado.
¿Por qué cree que su hijo fue uno de los elegidos para asesinarlo?
No sé si mi hijo se conocía con los otros muchachos que desaparecieron, me imagino que los reclutadores vieron la necesidad que tenía él de conseguir trabajo.
¿Alguna vez usted lo oyó hablar de la guerrilla?
No, nosotros nunca tocábamos ese tema, pensábamos que nunca nos iba a pasar.
¿Usted perdonó a los autores de la muerte de su hijo?
No.
Qué le pide al Gibierno para resarcir el daño causado a las familias de los falsos positivos.
Soy una madre sedienta de justicia. Le pedí al Ministro de Defensa que las personas que mataron a mi hijo vayan a la cárcel, pero él no me dijo nada, simplemente asintió. El general Padilla nos dijo que dentro del grupo de militares que asesinaron a nuestros hijos había muchos que eran inocentes, entonces no se puede juzgar a todos.
¿Y es cierto que a ustedes las han amenazado por denunciar?
A mí no, pero en julio del año pasado mis otros dos hijos venían de la tienda y una persona los interceptó les pidió papeles y a la niña la trató con palabras fuertes. A otras madres sí las han llamado y les mandan panfletos que dicen que dejemos de quejarnos, que somos unas viejas chillonas y que las tienen en la mira.
¿Alguna otra persona de su familia ha sido afectada por el conflicto?
Sí, a un hermano que estuvo en el Ejército lo mató la guerrilla y a otro lo desaparecieron los paramilitares.
¿Cuál es la institución que más los ha ayudado?
La Personería de Soacha.
¿De cuál desconfía?
Aunque no debemos juzgar a todos por lo que pasó, desconfío del Ejército. Veo a un militar y se me para el corazón.
¿Cómo está el ambiente en Soacha en este momento?
Hicieron un toque de queda para los jóvenes, no pueden estar en la calle después de las 10 de la noche. Al que violara la medida le daban piso. No sabemos quién dio la orden, pero da miedo salir.
¿Qué opina de que hayan dejado libres por vencimiento de términos a los militares investigados por falsos positivos?
No debieron haberlos dejado salir, no saben el daño que nos hicieron. Ellos deben pagar por lo que hicieron.
¿Hay o  justicia en Colombia?
No.
¿Cuándo llegará para ustedes?
Cuando veamos en una cárcel a las personas que mataron a nuestros hijos.
¿Alguna vez votó por Álvaro Uribe?
Sí, cuando lo reeligieron.
¿Quién será su candidato para las elecciones presidenciales?
Ninguno, ya no confío en nadie.
¿Qué opina de convertir a los estudiantes en informantes del Gobierno?
Grave, los muchachos corren peligro.
¿Cómo ha sido la reacción del presidente Uribe?
La primera nos dolió mucho  porque  salió en los medios a decir que nuestros hijos no habían ido a recoger café. Después de esta declaración intentamos reunirnos con él y, aunque se negó varias veces, finalmente accedió, pero pensamos que era porque quería mejorar su imagen para que lo reeligieran. Yo no asistí a esa reunión.
¿Cree que sirve de algo reunirse con el Presidente y el general Padilla?
No creo. Ellos dicen que por unas personas que cometieron este delito no se puede juzgar a todo el Ejército y que ellos están investigando, pero nada.
Si alguno de sus nietos o de sus otros hijos deseara ingresar al Ejército, ¿lo permitiría?
No. No lo dejaría.
Algo de info sobre los falsos positivos para quienes no conocen el tema http://es.wikipedia.org/wiki/Esc%C3%A1ndalo_de_los_falsos_positivos

miércoles, 26 de febrero de 2014

Siempre Nueva York

Dicen que cualquier momento del año es perfecto para visitar la capital del mundo, pero mientras daba un paseo en bicicleta por el Central Park y el destello del sol, cuyos rayos tenues alcanzan a calentar ligeramente el ambiente, iluminaba desde el sur las calles del parque, repletas de coloridos árboles que se deshojaban al suave toque de una simple brisa, recordé por qué había elegido esta estación para pasar mis vacaciones.
Nueva York en otoño es otra cosa, se transforma en el lugar perfecto para pasar momentos inolvidables, y aunque continúa siendo una ciudad ajetreada con un tráfico pesado, digno de una enorme metrópoli con miles de turistas y ejecutivos corriendo por las calles para llegar a tiempo a sus citas, el panorama del otoño y el inicio de las fiestas navideñas le otorgan un cierto aire de serenidad y romanticismo.
Caminar por sus calles en estos días significa comenzar a vivir la Navidad, pues al salir de la estación del metro de cada barrio es posible oír villancicos por doquier. Además, cada parque, tienda y restaurante comienza a llenarse de luces, soldaditos de plomo, figuras de Santa Claus, muñecos de nieve y bastones de regaliz. Todo está meticulosamente decorado y pensado para que los visitantes vivan de lleno un ambiente más festivo y alegre, ése que ha hecho de Nueva York una ciudad insigne de la Navidad.
En las aceras incluso se forman largas filas para tomarse una foto con el enorme árbol de Navidad del Rockefeller Center y su tradicional pista de patinaje, o con la gigante estrella de cristal Swarovski, que se han establecido como símbolos de la ciudad durante la temporada.
La oferta de planes en esta época también cambia. Aparte de los tradicionales programas culturales en los museos, galerías, bibliotecas, obras de teatro en Broadway, o las alternativas y más económicas en off-Broadway, los auditorios para conciertos como el Madison Square Garden o el Radio City Hall, las compras, deleitarse con la gastronomía mundial que ofrecen los restaurantes, es posible patinar sobre hielo en las pistas que se edifican en los principales parques, como el Bryant Park o el Central Park, donde hay por los menos tres.
Recorriendo una ciudad que no para
Un día no es suficiente para conocer por completo siquiera un distrito, o borough, como los llama el gobierno local, ya que cada uno guarda cientos de historias por contar y tiene cientos de programas que se pueden llevar a cabo. Para poder saborear la Gran Manzana es necesario hacer un plan diferente en los barrios, pues aunque la mayoría de sus atractivos se encuentran en Manhattan, este lugar es sólo una mínima parte de lo que abarca la cultura neoyorquina.
Cuando el sol brilla
En esta época el clima, cuando no llueve, se convierte en el cómplice perfecto para ir de paseo en barco hasta la Estatua de la Libertad y a Staten Island, uno de los distritos de la ciudad donde algunos de sus habitantes han encontrado el refugio perfecto para alejarse del ruido. Por esta razón es un fiel ejemplo de un suburbio colmado de grandes casas antiguas y cientos de niños jugando en medio de las calles.
Para llegar a estos destinos es posible tomar el ferry de Staten Island, que pasa muy cerca de la Estatua de la Libertad, por lo que se pueden hacer buenas fotos de ella. Sin embargo, muchos prefieren tomar un barco que va directo hasta la figura de la gran dama y permanecer unas horas allí, mientras oyen la historia de la imagen de cobre. Las dos veces que he estado en la ciudad he optado por el ferry, pues estar en la estación donde embarca la nave con los habitantes de la isla me hace sentir parte de su mundo.
Otro lugar ideal para conocer un poco sobre uno de los más antiguos y representativos barrios de la capital del mundo, Brooklyn, son las playas de Coney Island, donde está el antiguo parque de diversiones Dreamland, construido entre 1904 y 1911. Al pasear por los muelles de madera con los monumentales edificios de fondo se reviven aquellos tiempos cuando, durante la guerra civil, era un balneario frecuentado por políticos y comerciantes pudientes, quienes viajaban más de 30 kilómetros desde el centro de Nueva York para divertirse.
Y si de enterarse de la idiosincrasia afroamericana e hispana neoyorquina se trata, lo ideal es ir a Harlem, un barrio ubicado al norte de Manhattan, del que muchos hablan pero al que pocos se atreven a visitar, ya que en algún tiempo era conocida como una zona peligrosa. Sin embargo, desde hace unos años ha experimentado una importante transformación convirtiéndose, por sus calles con nombres de artistas latinos como Tito Puentes, en una atracción para los turistas.
Aunque los días de otoño son soleados, muchas veces se desatan fuertes tempestades que ahuyentan a los turistas de las calles. Mientras pasa la tormenta el mejor plan es visitar los museos. Uno de mis preferidos, por la variedad de obras y por el montaje de cada uno de sus salones, es el Metropolitano, que abrió sus puertas en 1876 y cuenta con una amplia colección de las culturas romana, griega, francesa, española, estadounidense, egipcia y latinoamericana, entre otras. Pasar por cada uno de estos salones significa resucitar y formar parte de la historia mundial casi desde los orígenes del mundo.
Para despedirme de la ciudad el plan que elegí fue, sin duda, el mejor. Se trató del recorrido del Central Park. Ya sea en bicicleta, en carroza o simplemente caminando, en esta época el parque es simplemente maravilloso, sus paisajes son tan estupendos que parecen el set de grabación de una película romántica.