jueves, 30 de mayo de 2013
El tiempo pasa y...
No es que nos robe la juventud, lo que hace es dejar marca en nuestro cuerpo de lo que vivimos. Cada arruga, cada mancha, cada peca, cada achaque da cuenta de lo que aprendimos. En realidad, lo que hace el tiempo es despojarnos del ego, de la vanidad, de la ira, el miedo, la angustia y la intranquilidad, nos hace seres más simples. Ahí está ella, mi abuela, Graciela, mi querida Pachi, a los 20 (espero haber acertado con la edad de la foto) y hace un año, a los 84. Sin duda, cuando era joven irradiaba una belleza fresca, lozana. Sin embargo, para mí es más hermosa ahora. Su mirada profunda y su piel de papel inspiran sabiduría, fortaleza y conciencia plena de lo que verdaderamente es importante en la vida. Esta imagen me revela que uno no debería desgastar los momentos anclado en la rabia, no debería perderse en los laberintos que pinta la inseguridad, ni debería aferrarse al miedo cuando está oscuro. Hay que tener el coraje del guerrero, como ella lo tuvo, para cantar victoria en la batalla de la vida.
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Q lindo Aleja!!! Bendiciones a la abuela
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