![]() |
| Darren Dubicki / Yuxtapoz Magazine |
Era el mejor día del año, era mi cumpleaños. La tarde anterior había estado en el centro con mi mamá buscando los botones del vestido que me había mandado a hacer con Aurita, la costurera. Caminamos sin parar, entramos a todos los almacenes de botones hasta que encontramos unos que combinaban perfecto con el verde oliva de la braguita, esa que se convertiría en mi mejor atuendo por años y que vendría a recordarme para siempre este día.
Había pasado la noche en vela. No podía decidirme entre el camión de bomberos o el triciclo azul de dos puestos. Me encantaba la idea de la sirena para pegarle un buen susto a Carmen cuando se negara a darme un pancito de queso recién horneado, pero, el triciclo parece una nave intergaláctica, seguro Claudia no se resistiría a dar una vuelta conmigo hasta el río, ¿qué estoy diciendo, río? seguro llegaremos al espacio y pasearemos por la luna. Decidido! el carrito es lo que quiero, a Carmen la seguiré espantando con las lagartijas del patio.
Antes de que mi mamá llegara a despertarnos yo ya me había bañado y puesto el uniforme. Jamás me había quedado tan perfecta la línea que partía mi pelo de medio lado.Mi amor, quedaste buen mozo; y te vestiste solito. Feliz cumpleaños. Claro, mamá, ¿no ves que ya soy un niño grande? tengo cinco años.
Me paré en la puerta de la casa a esperar el bus diez minutos antes de lo normal. Adentro mis hermanos todavía se peleaban por el último pan de coco. En eso salió mi papá con su traje de paño, impecable como siempre, y sus enormes anteojos opacos. Cuchi, no te olvides de nuestra cita. Yo regreso a eso de las cinco para ir a buscar tu regalo. ¿Ya pensaste qué querías? Mira que no tengo tiempo para dar tantas vueltas. Sí, papá, ya sé qué quiero. Me besó.
La mañana era perfecta. Estaba fresca, había una brisa tenue y fría que hacía ondear las palmas con perfecta sincronía. En el salón, las horas se me hacían eternas. Cada tanto le tiraba la falda a la maestra. Profe Laurita, ¿qué hora es? Las ocho Joaquín. ¿Y cuánto falta para las 12? Faltan Cuatro horas. Regresaba a mi puesto, me sentaba, con trazos desiguales hacía el esbozo del triciclo rozando la faz de la Luna (con Claudia a mi lado, por supuesto). Al rato me levantaba. Profe Laurita ¿Qué hora es? Las ocho y veinte, Joaquín.¿Entonces, cuánto falta para las 12? Faltan 3 horas y 40 minutos. ¿Me vas a tener todo el día así? Profe, hoy mi papá me va a comprar una nave para ir al espacio con mi novia. ¿Novia? ¿tu ya tienes novia? pero si eres un niño. Profe, ya soy un niño grande, hoy cumplo cinco años, entonces ya puedo tener novia y un triciclo para volar hasta las estrellas. Ay Joaco, ni siquiera los gringos han llegado.
El bocadillo con queso y el sándwich de jamón que me había preparado mi mamá se los regalé a Miguel y a Juan. La cabeza no me daba para comer, sólo podía pensar en la ruta que me llevaría a surcar los astros. Chicos, ustedes saben cuánto tiempo se demora uno en llegar a la luna? No sé, como mil años - contestó Miguel mientras se atragantaba con el pan- ¿Mil? no, pero eso es imposible. ¿Mil años en triciclo, estás seguro? Sí, mi papá me dijo que los gringos están planeando ir al espacio en un cohete y que se tardarán cinco días, pero si vas en triciclo seguro serán años y años. ¿Puedes pedalear rápido? ¿ Ya preparaste los cascos y el traje espacial? Recuerda que allá no se puede respirar, entonces tienes que llevar un poco de aire. Deberías guardarlo en un globo. Sí, sí, de esos preparativos me encargo esta tarde.
El resto de las clases se pasaron volando, pensaba en las provisiones que debía reunir ¿Será que hará frío? mmmhh tal vez sí, llevaré un par de sacos. Cuando llegue a mi casa voy a llenar mi lonchera con galletas, pan, chitos y chocolatinas Jet. Además me llevaré el álbum de calcomanías y le voy a quitar unos cuentos a Margarita para Claudia, así no se aburre en el camino. Así fue, toda la tarde estuve muy ocupado reuniendo cada detalle.
A las cinco ya estaba en la puerta de la casa bañado, perfumado y vestido con mi braguita nueva. Mi mamá me dijo que me veía hermoso. En la acera estaban los bobos de mis hermanos jugando a la Lleva, tenía unas ganas de jugar y vengarme del coscorrón que me dio Emilio en la mañana cuando me felicitó por mi cumpleaños. Pero no puedo, debo permanecer intacto para cuando llegue mi papá. Vamos a ir a la Araña de Oro después de comprar el regalo. Me voy a pedir la milhoja más grande.
Llegaron las cinco y mi papá no llegaba. Qué raro! él es muy puntual. Cinco y media, un cuarto para las seis, las seis, las siete, a las ocho no aguantaba la ira y me puse a llorar. ¿cómo puede hacer esto? Mamá, mamá ¿por qué mi papá no llega? Mis hermanos se burlaban de mí. ¡No te quiere, no te quiere!. No sé, mi amor, tal vez se complicó en el trabajo. Las nueve, las diez y o seguí inmóvil en la acera, con lágrimas en la cara, pero aún no se me había desacomodado ni un pelo. Diez y media, desde afuera escucho sonar el teléfono. A los pocos minutos sale mi mamá con los ojos rojos y blanca como el papel. Joaquín, entra ya. Tu papá no va a volver.
El lado oscuro de la Luna http://la.juxtapoz.com/illustration/the-dark-side-of-the-moon

No hay comentarios:
Publicar un comentario