martes, 19 de enero de 2016

Diario de mi cáncer: Ibuprofeno para el dolor

Andrea Wan- Yuxtapoz Mag
El miércoles 13 de enero el cirujano de cabeza y cuello, quien me había extraído el ganglio para la biopsia, hizo oficial el diganóstico, tengo un linfoma de Hodgkin (ya lo escribo bien, no tengo que fijarme en internet si va primero la d o la g) en los ganglios del cuello. Al siguiente día, el 14 tuve cita con el oncólogo, quien me indicó un examen especializado para determinar qué ganglios están comprometidos y me derivó al hematoncólogo. Le pedimos (con Patricio) referencia de quién era el mejor.

Yo ya me había adelantado y había pedido un par de citas extra, también Patricio pidió turno con un médico que había salvado a una amiga suya de un cáncer de garganta. El oncólogo se resignó a darme las recetas del estudio y el turno con el otro especialista marcadas con un urgente y listo. El médico de Patricio fue más humano, me explicó todo el escenario.

Ese jueves el calor estaba más insoportable que nunca. Además el sanatorio al que voy queda en pleno Once, un barrio en el que comercian y conviven la raza judía, boliviana, peruana, senegaleza y dominicana. Venden en todos lados, en la calle, en las paredes, sobre mesas, manteles o cajas, hasta en las telarañas que tejen las arañas, en locales de distintos tamaños. Ropa, juguetes, zapatos, artículos de limpieza, de cocina, todo lo que se pueda imaginar y que es o no legal de comercializar.

¿Cómo fui al médico? enojada, acalorada, impaciente, con mil preguntas que al momento de hacerlas, ahí frente al médico, las olvidé por completo. Él fue quien más habló porque yo continuaba inmersa en el shock. ¿En serio voy a tener que pasar por agujas, dolor, enfermeras, me voy a tener poner esa espantosa cinta de micropore que te arranca el pedazo cuando te la sacas, los químicos, las ganas de vomitar, el desaliento?

El papel de Patricio es el peor de todos porque como estoy tan histérica y ansiosa todo me parece lento (vean este trailer, es de la última película de Disney, Zootopia https://www.youtube.com/watch?v=bY73vFGhSVk , lo explica muy claro), las recepcionitas que me dieron el turno (pobre María, me debe odiar: le grité mil veces ¡Qué parte de tengo cáncer no entiendes?), el tiempo que pasó para que el médico me llamara, el tráfico, el hecho de que al salir de mi casa noté que olvidé  todos los estudios y tuve que regresarme no una sino varias veces por uno más, Todo esto pasó pero aún así no fui capaz de admitir que no era yo sino que culpe al mundo. ¿Y con quién me agarré? con quien está a mi lado.

Pobre Patricio, todo lo que decía me parecía ridículo, que sobraba, insulso, menos importante. Me convertí (de nuevo) en un animal a la defensiva dispuesto a atacar y a dramatizar un culebrón (novela de origen colombiano, mexicano o venezolano en la que prevalece el drama y las sobreactuaciones de los actores).No me importó subir el volumen de mi voz, hacer un comentario por lo lenta o torpe que me parecía la recepcionista y el taxista, resoplé, suspiré, miré para arriba. Nada es suficiente. Tengo cáncer y quiero resolverlo ¡ya!

Esta es la etapa número dos: la actriz de telenovela de la tarde.

Pañitos de agua tibia
 
Tomar ibuprofeno para tratar el dolor de un cáncer es como calmar la ansiedad con aspirina, la apendicitis con buscapina o el sida con paracetamol, es tapar el sol como una mano. Si bien yo he sido afortunada porque los síntomas no han avanzado tanto y no son tan fuertes, hay una sintomatología paralela que no se cura con nada: El miedo.

El miedo a lo nuevo, a parar y cambiar la rutina, a hacer transformaciones reales en mi vida, a empezar a negociar conmigo, a dejar de hacer lo que quiero y poner mi vida en manos de otros. Aunque mi enfermedad es curable en un 90%, ese 10% no deja de asustarme, de convertirse en una parca que me mira desde lejos esperando a que mi alma deje el cuerpo.

Después de cuatro horas de escuchar a los dos médicos y de hacer autorizar por la obra social (EPS) la órden del estudio que debo realizarme, llegamos a casa . Yo era una Magdalena. Me postré en la cama a nada más que llorar. No tenía ganas de hacer nada, menos de ir al baño pues temía ver en el espejo mi cara desfigurada por las lágrimas.

Aparece entonces la etapa de la autocompasión . ¿Por qué a mí? ¿Qué he hecho yo de malo para que me pase esto? ¿En serio fui tan perversa como para ganarme uno de los más fatales padecimientos del siglo XXI? ¡No quiero andar con un pañuelo en la cabeza, ojerosa y pálida!

Y empezaron a desfilar en mi cabeza actos, recuerdos vagos iban y venían, situaciones, burlas, malos deseos, pensamientos macabros, venganza, odio, rencor, soberbia, delirios de grandeza, inconformismo, competencia, todos esos sentimientos que las religiones llaman pecados o culpas y que terminan transformándose en karmas, en el infierno mismo, en tu infierno. Son todas esas situaciones que en tenemos tan naturalizadas los humanos cuando estamos bravos, enojados o calientes.

Lloré, me arrepentí de muchas equivocaciones que cometí, grité, me dolí la cabeza, sentía como si estuviera insolada, como si me hubieran tirado un balde de ácido en la cabeza que poco a poca se la iba carcomiendo con dolor. No hay pastilla que mengúe tales sentimientos o que evite tenerlos. Ese es el karma y hay que vivirlo, es ahí cuando recordé que la fortaleza es la que debe prevalecer, pero no para llenarme de más rabia sino de fuerza para hacerme cargo de lo que hice en esta u otras vidas (creo fervientemente en que somos almas antiguas que han transitado por diferentes vidas, aquí en la tierra o incluso en otros universos, galaxias. Qué fanática de George Lucas!).

La vida en ese momento me decía: ¿Ahora sí te crees muy "machita", muy sabionda, muy mala? ¿No te parecía tan mala la vida en algunas ocasiones? ¿De qué te sirve todo eso? ¿Acaso pensaste que pisarle la cabeza a alguien para conseguir lo que quieres te traería glorias?. Y es necesario callar, callar de una buena vez, detener esa máquina imparable que es el cerebro  y escuchar lo que el corazón dice. Cómo metí la pata, mierda. Todo esto transcurrió mientras me revolocaba como un gusano.

¿Cómo no te va a dejar sin fuerzas una batalla semejante?

El guerrero prueba a su ejército

Golpeada por mis propias culpas y recuerdos me levanté ese mismo jueves a eso de las seis de la tarde con las pocas fuerzas que tenía y me encontré con que Patricio seguí ahí ¿por qué sigue aquí si fui una mierda, no debería estar odiándome? Esa pasividad me molestó.

Comenzó entonces la etapa de descargue en la que le reproché lo que hizo o dejó de hacer. Le recriminé, le grité, lloré, recordé situaciones que ocurrieron en el pasado en las que me hirió, se las saqué en cara . Dije todo y más. Luego me acosté en la cama un rato y regresé a continuar con el repertorio. Él sólo escuchaba, no sé si entendía algo de lo que me pasaba, sólo se quedó y escuchó.

En esa rabia con el mundo permanecí un buen tiempo, un par de días. Más vale estar solo y no tener ningún dispositivo electrónico o teléfono a la mano, ni nadie cerca porque el descargue va a ser implacable. Sin embargo, llegó el momento en que me di cuenta de que era yo quien estaba reflejada en el otro, en Patricio.

En realidad la rabia que sentía no era con él sino contigo misma. Rendida, agobiada y triste, regresé a la cama a recapacitar, a replantearte cuáles son mis prioridades en la vida, me di cuenta de algunas  que no eran las correctas y también que el camino que elegí sí era el indicado pero yo, la protagonista de esta historia, no lo estaba llevando/actuando adecuadamente.

Reorganicé mis prioridades, fui honesta conmigo misma (¿qué quiero en realidad?), creo que me hice por fin cargo de mis errores y de mi vida. Y me dije:  Es hora de descansar, es lo que cuerpo, alma y mente me piden ahora.

Historias de vida 

Por estos días también hablé con personas que había tenido un linfoma y lo habían superado (es clave hacer esto). Les dejo algunas frases que me marcaron. Al principio me sentí impactada con las historias, luego me fui acostumbrando a la idea.

Adriana (Cáncer de mama/Tía política/ Vive en Washington): "No te hagas la fuerte. El cáncer es cansancio acumulado y sentimientos reprimidos. Vive cada día profundamente y guarda energía para que el siguiente sea mejor).

Carolina (Linfoma de Hodgkin nivel 3/ Amiga de Patricio/ Vive en Santiago de Chile): "Yo anduve pelada. A veces me ponía un gorrito, pero la mayoría del tiempo andaba pelada." "Nada, pinta, canta, has algo que te distraiga, que te guste". "Mira la película 50/50".

Pablo (Linfoma de Hodgkin nivel 5/ Amigo de Patricio/ Vive en Bahía Blanca, Argentina): "Vos decidís si este año va a ser una mierda o si lo tomas con calma".



¿Qué hacer ahora?


  • Vivir cada etapa profundamente. 
  • Recordar que cada momento es una etapa que pasará. Así que no debo estancarme o pasarme de la raya con los comentarios sino perderé a mi ejército.
  • Cuerpo sano, mente sana >> ese es el objetivo.
  • Rezar, orar o meditar. 
  • Cuando pierda la esperanza y llegue la rabia me propuse rezar o cantar un mantra para liberar la mente. 
  • Pensar antes de hablar. Analizar detenidamente el origen de cada idea.
  •  Nada de excesos. 
  • Tomar una copa de vino, fernet o cerveza de vez en cuando y con gente sube el ánimo. 
  • Aceptar todas las invitaciones de mis amigos.








7 comentarios:

  1. Felicitaciones, eres una guerrera, así que toda, la mayor de las bendiciones, un abrazo y con toda, este es el principio de una gran carrera que te llevará a ser más maravillosa de lo que ya eres.

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  2. Este post, aunque comenzó frenético y desesperanzador, terminó con ánimo y ganas de seguir en este camino con todos los tropiezos que tiene.
    Ánimo! Te quiero!

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  3. Qué positivo que hayas arribado a esta decisión, la de seguir adelante!, todo tu ejército estamos listos para acompañarte en las batallas que sean necesarias. Te quiero!

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  4. Alguna vez le diste la vuelta al Tenis trotando? al principio es duro, luego se coje el ritmo, y el paso es sostenido, apretado, y cuando menos piensas, ya le diste la vuelta y llegaste, en primer lugar...... Sostén el paso, que tu vas a llegar al otro lado...

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  5. Alguna vez le diste la vuelta al Tenis trotando? al principio es duro, luego se coje el ritmo, y el paso es sostenido, apretado, y cuando menos piensas, ya le diste la vuelta y llegaste, en primer lugar...... Sostén el paso, que tu vas a llegar al otro lado...

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