miércoles, 26 de febrero de 2014

Cómplices


La nuestra, no fue una relación normal, la química superaba esta realidad. Complicidad, picardía, caricias, miradas, sonrisas, besos, abrazos, las ansias, la necesidad de estar juntos era la forma mundana de expresar este amor inconmensurable. Nuestro idilio no duró más de tres años, sin embargo, a pesar de que un día como hoy hace 28 años dejaste tu cuerpo todavía podía sentirte, escucharte. De niña, me observabas de lejos; en los momentos más audaces te atrevías a acercarte para fundirnos un instante, el viento se convirtió en tus brazos y tu aroma. En las noches me susurrabas al oído historias de un universo maravilloso, que hiciste innegable en mis sueños. Me enseñaste que las circunstancias en las que vivimos están parcializadas, que el cosmos no tiene límites, al igual que el poder de la mente. Cada tanto vuelves para recordarme que no me has olvidado, para sacarme a volar un rato, para desintoxicarme de esta nebulosa vanal, para perpetuar una vez más este amor.

jueves, 13 de febrero de 2014

“Me gustaría hacer de Pablo Escobar”: Andrés Parra

Foto: Óscar Pérez- El Espectador

La polémica serie colombiana Escobar "el Patrón del mal", llegó hace más de un mes a las pantalla chica argentina para convertirse en todo un éxito, de hecho, es el programa más visto de Canal 9. 
Tal como sucedió en Colombia, la popularidad de la producción ha logrado que se desaten cuestionamientos y discusiones alrededor de la figura del "Robin Hood" criollo, quien fue interpretado por un actor colombiano que tuvo que ponerse una aparatosa peluca, usar lentes de contacto oscuros para tapar el celeste de sus ojos y dejarse un llamativo mostacho negro. 
A continuación les dejo la entrevista que le realicé a Andrés Parra, protagonista de esta serie colombiana, cuando aún no sabía que representaría al "Innombrable" de los 80 y 90. En aquella época, él hacía de ‘Anestesia’ en otra serie sobre narcos llamada  ‘El cartel de los sapos 2’, con este papel él se estaba volviendo famoso, yo, por mi lado, estaba tirando mis primeros pinos en El Espectador en la sección Un Chat Con...
¿Cuál es el parecido entre ‘Anestesia’ y Andrés Parra?
El sentido del humor.
¿Y usted cuándo se pone anestesia?
En odontología. Incluso, para aplicarme una inyección me tienen que poner anestesia.
¿Le dan miedo las agujas?
Sí, tengo el umbral del dolor muy bajito, todo me duele muchísimo. Soy una gallina de lo peor.
¿Le costó mucho tener que dejar su cabellera para interpretar ese personaje?
No, yo perdí el control sobre mi look hace mucho tiempo. No me puedo encariñar ni peludo ni calvo, porque el día menos pensado me toca volver a cambiar.
¿Qué estrategia usó para personificar a un mafioso?
La ambición, pensar mucho en eso y leer mucho. Había muchos libros que hablaban del tema.
¿Y usted es ambicioso?
Sí soy ambicioso, pero a la buena.
¿Qué haría Andrés por plata?
No haría nada,  mejor actuar, hacer cine y teatro.
¿Entonces hasta dónde llegaría por actuar?
A dejar de ganar plata, a actuar gratis pero en teatro.
¿Que trae de nuevo ‘El cartel 2’?
Más acción, más humor y un ‘Anestesia’ intentando hablar inglés.
¿Y qué viene para ‘Anestesia’ en esta segunda parte?
Es un sapo recargado, mucho más sapo que antes, ya se vendió completamente. Vamos a ver un ‘Anestesia’ con ínfulas de policía.
¿Los sapos andan sueltos?
Hay mucho sapo, lambón prepotente y oportunista por ahí suelto.
¿Andrés qué tanto tiene de sapo?
Muy poco. Yo tuve una experiencia en la adolescencia, me metí a defender un noviazgo de un amigo  y salí más crucificado que cualquier otro. Ese día aprendí que no me volvía a meter en la vida de nadie.
¿A qué cree que se debe el éxito de ‘El cartel’?
A la producción, al elenco y sin duda alguna a que el narcotráfico es un tema que ha tocado mucho a nuestra sociedad y no deja de haber un morbo en la gente por ver  cómo es eso por detrás.
¿No estarán cansados los colombianos de series con temáticas tan violentas?
Tú le preguntas a la gente y te dice que sí, pero sacas El cartel y verás que todos van a estar ahí a las 8 de la noche viéndolo.
Después de interpretar a un mafioso, ¿qué opinión le merece el tema del narcotráfico en Colombia?
Esta cultura que tenemos me asquea. Toda esta cosa de aparentar y mostrar la camioneta y el turbo, eso a mí no me gusta, creo que yo voy más por la sencillez de la gente.
¿Aún existen grandes figuras de la mafia como en los años 80?
Creo que ya no hay de ese tamaño, porque los han acorralado, pero traqueticos hay, prepagos también, y en toda parte.
¿Prefiere el teatro, el cine o la televisión?
Yo amo las tres cosas, cada una por razones distintas.
Un buen momento en las tablas.
Voy a tenerlo este 3 de junio con El hombre almohada, que es mi próximo estreno. Eso va a ser un gran momento.
¿Y qué tiene esa obra de novedoso?
Es mi regreso al escenario en el Teatro Libre, con la obra en la que más texto he tenido en toda mi vida; hablo hasta por los codos. Un elenco, un director y una obra extraordinarios. Estoy muy contento.
Una producción que le gustaría realizar.
Que se hiciera algo sobre la vida de Pablo Escobar, algo muy serio, muy bien enfocado, y a mí me gustaría hacer de Pablo Escobar. Es un personaje que hace rato quiero hacer, él marcó una época muy berraca. Creo que la única forma de entender qué hay en la cabeza de un tipo de esos es interpretándolo.
El personaje que lo lanzó a la fama.
‘Anestesia’, sin duda.
Es mejor hacer el papel de bueno o el de malo.
Es mejor hacer lo que no se parezca mucho a uno porque se  divierte uno más, yo me gozo más las cosas cuando no tienen nada que ver conmigo y he podido hacerlo, entonces yo paso de cura a narco de narco a gay y así es más sabroso.
El personaje que no tuvo el reconocimiento que esperaba.
Yo en eso he tenido muchísima suerte, la única propuesta mía en la que además no he estado muy contento fue un proyecto que no duró casi que fue El Encantador.
Qué proyecto tiene en mente.
Tengo muchas ganas de hacer películas, hay unas propuestas, no sé si tenga el tiempo pro estar haciendo teatro, pero el proyecto es seguir moviéndome entre cine, teatro y televisión, pero creo que este va a ser el año del teatro.
Un buen compañero de escena
Mauricio Vélez, Víctor Mallarino, Felipe Botero, Manolo Cardona... en eso he sido también muy de buenas, he tenido muy pocos petardos.
Al lado de quién le gustaría actuar.
Al lado de Robinson Díaz en teatro, el y yo solos, sería muy chévere.
¿Qué tiene de bueno  el cine colombiano?
Que se puede hacer de vez en cuando, que está cogiendo una identidad, que todavía no han logrado entrar las divas ni las prepagos.
La película que le gusta repetir.
Me he repetido varias películas. Amelí es una de mis favoritas, me sigo viendo El Exorcista y me sigo asustando igual que la primera vez y la Pasión de Gabriel me la he visto como 20 veces.
Además de un premio ¿Qué le dejó su actuación en La Pasión de Gabriel?
La satisfacción de haber sobrevivido a protagonizar una película en Colombia, porque es muy difícil, acá el presupuesto es complicado, todo se hace con las uñas, nadie apoya. Se trabaja muy duro y sobrevivir y tener ganas de volverlo a hacer es el gran triunfo.
¿Para qué es apasionado?
Por mi hijo, por la comida y por actuar.
Lo que más le gusta comer.
La pasta, todo lo que es comida italiana.
Qué tan religioso es.
Soy católico pero no lo práctico.
Cuándo fue la última vez que fue a misa.
El día de mi bautizo.
¿Cuál fue su primer trabajo en los medios?
En Por amor a Gloria, yo hacía de un abogado.
Es muy difícil mantenerse en el mundo artístico.
Muy complicado hay que tener mucho olfato e instinto si uno quiere hacer una carrera importante, larga y que apunte hacia el arte. Si uno lo que quieres es salir en televisión y ser famoso y ya, no es tan complicado.
La fama ¿para qué?
Para a veces no hacer cola y para llenar los teatros.
Un recuerdo de las épocas de trabajo en Andrés Carne de Res (un reconocido restaurante colombiano).
Lo que siempre he dicho, fue la mejor escuela de improvisación de mi vida, donde aprendí a improvisar de verdad, amé mucho ese trabajo, no lo desprecio ni me avergüenza.
¿Cuál es su escudo?
La disciplina.
Lo más sórdido…
A veces lo colérico que puedo llegar a ser cuando algo no sale como quiero.
Lo peor de la fama.
Tener un mal día y salir a la calle y que la gente te obligue a hacer una cara que no
quieres hacer.
¿Qué le gustaría inventarse?
Un sistema para que uno pueda comer todo lo que quiera y no se engorde y un cigarrillo para los fumadores, para que puedan fumar pero no les pase nada.
Su dosis mínima…
Por lo menos un buen pedazo de pizza a la semana.
Un libro que tiene pendiente por leer.
Los tengo todos pendientes porque casi no leo nada.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Forgive note

Esa yo que no he podido controlar ya se fue, quedó la yo que se siente avergonzada, triste y arrepentida. No puedo decir más que lo siento, que me disculpes, que me perdones, que me duele haber pronunciado esas palabras. 

No importa lo que tu dijiste, lo importante es que yo te lancé el peor veneno cuando lo único que querías es hacerme ver que la vida no es un drama.

Me arrepiento porque ni lo que diga, ni lo que haga podrá cerrar la herida que te dejé impresa en el alma. 

Es lo de siempre, fui la de siempre, la que ha logrado alejar, generar odio, amargura, frustración, impotencia. Soy la que me llevó a esta situación, a este momento doloroso, a esta soledad, a la desesperación, a la ansiedad, a la angustia, al sinsabor, al repudio.

Me fui lejos para reencontrarme con la otra yo, para acabar con esa parte de mí que no me deja vivir en paz.

Perdón por lo que te hizo antes y por lo que te hace sentir ahora. Sé que el momento de controlarla y acabarla está cerca, mientras tanto,espero no tener que repetir un episodio siniestro contigo ni con nadie.

Quiero salir victoriosa, ser mejor y darle a cada cual el lugar y respeto que merece.

Sé que me entiendes, siempre lo has hecho.

Gracias por quererme a pesar de esa otra yo.

lunes, 6 de enero de 2014

Ciclo infinito

deviantart
No hay peor soledad que la vivida en compañía. Ese aislamiento del cautivo que elegiste y del que no te puedes desprender porque no tienes fuerza ni más opciones que un sueño muerto que continúas alimentando porque en medio del tormento ves un faro perdido a lo lejos, un destello minúsculo que te da esperanza y te anima a seguir por inercia, por lo fue, por un futuro incierto.

En tu barca, te aferras a un mástil que está siendo carcomido en su base por un ego ajeno, por un ego herido, por un sol desierto, confundido, oscuro, odioso, variante.

Mil veces te advirtieron que las palabras y las acciones tienen el poder de una bala que deja una herida difícil de cerrar. Pero no escuchaste, seguiste ensimismado, demandando, disparando a diestra y siniestra. En tu cabeza, los blancos de ese cuerpo eran infinitos, no escatimaste, no supiste poner límite. Ahora todo se vino en tu contra.

Ahora, ese cuerpo ha creado una barrera irrompible, imposible de traspasar. Tus esfuerzos son en vano, no hay perdones, caricias ni lágrimas que valgan. Un demonio invencible se burla de ti, te asegura que fallaste, que no existen chances. A veces te engaña y se despierta elocuente, te arrulla con palabras insulsas, mentirosas. Te dejas llevar como un niño desamparado, buscas refugio en sus brazos fríos. Sin embargo, eso lo enardece y te expulsa hacia el hoyo más profundo del infierno, donde los muertos en vida te roban lo poco de luz que te queda.

No le importa a dónde vas, no le importa tu dolor, cuando te inclinas para juntar los pedazos de lo que alguna vez fue un corazón, los patea con fuerzas para verte padecer, caer más bajo, desgarrarte. Le suplicas pero es tarde, detesta tu calor, tu voz, tu servilismo. Caes. Se aprovecha para clavar su lanza en tu cabeza y así, termina de matar tu ilusión.

¡Luz, ven a socorrerme! Una cuadrilla de ángeles te levantan, te consuelan, limpian tus heridas, te dejan como nuevo para la próxima batalla. Te calmas, sonríes, regresa la confianza.

Te seduce. Tus ojos se iluminan, tu inocencia te empuja a su regazo, te regocijas en las migajas que te tiró en el suelo. Tocas el cielo, alucinas, te proyectas hacia futuro, retorna la quimera, tu piel vive el ensueño. En tu espalda brotan alas. Revoloteas, tu corazón vuelve a latir.

Te cuenta en otro mundo que también está sufriendo, que no puede controlar su cuerpo, algo lo posee, lo asfixia, lo absorbe. Lucha. No te despiertes, quedémonos aquí.

Sale de su letargo, se lo traga la ira, la vanalidad de un mundo ficticio. Te aborrece. Sus palabras son como garras afiladas. Te descuartizan, te desplomas, te hundes. !Ayuda! comienza un nuevo día, nada distinto al anterior.



 






miércoles, 6 de noviembre de 2013

Amor de todos los tiempos...

Existe solo una persona en este mundo con la que he experimentado tantas, tan variadas y hasta misteriosas conexiones, Isa, mi única hermana. De niñas, compartíamos las mismas “amigas imaginarias”, Títi y Payasa. Para los mayores ellas eran un simple invento infantil, sin embargo, para nosotras cada hora a su lado era una aventura mágica que traspasaba la realidad, nos sacaba sonrisas y nos llevaba a un universo paralelo más feliz, más complejo, más nuestro, que a veces nos aturdía tanto que nos hacía compartir incluso la misma cama. Con el pasar de los años, ya en la adolescencia, la cosa se tornó más real y continuamos compartiendo los amigos. El inquebrantable lazo con Sandra Milena Ramírez GonzálezDiana Patricia MateusSuOm Uheri FrancisStefânia Peña Landazábal yYolangel Rodriguez Caicedo, es prueba de ello. Durante la época de la universidad nos convertimos en una familia junto con Fidel y Roxy, nuestros gatos. Vivimos en, por lo menos, 10 apartamentos de diferentes zonas de Bogotá. Con los pagos de las facturas todos los meses, las mudanzas, los amigos, el estudio, luego el trabajo, los viajes, la libertad y las personas que pasaron por nuestra vida aprendimos juntas, y sin darnos cuenta, a ser adultas. Un día, decidimos que cada cual armaría su equipaje y tomaría su camino. La senda parecía distinta, pero hoy, después de un año, no creo que haya sido casualidad que hayamos terminado viviendo en el mismo país. Ella en el norte y yo en la capital de Argentina. A pesar de que hay una extensa distancia entre las dos ciudades, todavía estamos conectadas por un enlace telepático que dudo que en esta u otra vida se llegue a romper. No hay otra como tú. Gracias por escuchar mis llamados a la distancia y estar conmigo siempre que te necesito. Te quiero, Chiqui. Feliz cumple. Att: Tita.

sábado, 12 de octubre de 2013

Delirio

Yuxtapox Magazine

El sentimiento la carcome. La tiene enceguecida, hundida. Le es imposible respirar. Cada vez que traga una bocanada de aire siente cómo mil navajas se le clavan en el pecho. La atociga la pena.

Trata de abrir la boca, sus dientes están clavados en la legua, le supura. El pus es su alimento. Trata de buscar algo de dulzura en ese agujero repleto de porquería amarilla. En sus labios solo encuentra pellejos disecados, se los arranca con las muelas para contrarrestar la amargura de su corazón.

Cada exhalación la entierra en su propia tumba. Suspira suave, solo lo necesario para continuar viva.

Escucha sus murmullos a lo lejos. Ellos cuchichean como perros endemoniados enalteciendo la injustica, el odio. Se burlan de su enajenación.

No estoy tan desequilibrada como ustedes piensan, hipueputas. Que alguien me escuche. Que alguien me rescate. Ayuda, por favor, ayuda.

Cierra los ojos y recuerda aquella noche de luna llena cuando su amor, su único querer, le regaló la luna. Una lágrima se derrama y le carcome la piel. Él nunca se enteró de lo mucho que significaba para ella, de lo mucho que lo piensa, de lo que lo admira, de lo que lo ama. Siempre le exigió ser la mejor, ser perfecta, pero sus esfuerzos eran en vano, había algo en deuda.

Quiero que no sientas, que seas fuerte, quiero que aceptes como soy. Trágate mi odio con alegría, embútete en la boca mi mierda con una sonrisa, búscame pero no me encuentres, adórame pero no me lo demuestres, ódiame en silencio, calla pero cántame una canción que me haga feliz.

La confunde el deseo. No puede con esta dualidad. Es imposible actuar como los dementes.

Se retuerce en la cama. Los ácidos le queman las paredes del estómago. ¡aaaaaahhhhhhhhhhh, qué misera!

¿Dónde estás? Regresa pronto. Me muero. Queda postrada bocabajo.

Escucha unos pasos acercándose. Vienen desde la cocina. Su ritmo es cada vez más rápido. Toc, toc, toc, toc, toc, toc, toc. Alguien se para a su lado, larga un suspiro fuerte.

Una mano cálida toca su espalda y la hace estremecer. ¿Quién es? shhhhhhhhhhhhhhhhh...¿Quién es? Vuelve a escuchar la inspiración. Se siente sosegada. Los párpados se le cierran como plomos.

Abre los ojos y todo a su alrededor está temblando. ¿qué pasa? unos niños pálidos de ojos razgados se suben a la cama tratando de alcanzarla. Quítense, ¿quiénes son ustedes? Ríen y su cara se les desforma. Váyanse. Le tocan la cara con sus garritas heladas. No, no, no más, por favor. Aléjense.

Un arlequín jueguetón vuela sobre la escena. Jajaja, tímbala, tímbala, tímalatán, jajajaja. De qué se trata toda esta mierda? jajajaja, tímbala, tímbalatan.

Socorro! socorroo! que alguien venga en mi auxilio.

Tímbala, tímbala, tímbalatan, jajaja.

Lánguese, malditos.

Jajajaja, tímbala, tímbala, tímbalatan.

Nooo, noo, no. Sucumbió.

Cocoíno

Esta mañana me desperté pero mis ojos no se abrieron. Ya no sentía dolor, ni angustia. Estaba liviana como una pluma. Fui al cuarto de Graciela y traté de llamarla, de tocarla, pero ella seguía dormida. Me asusté porque no respondía. Esta está en el quinto sueño todavía. Me senté en mi silla, esa blanca de plástico con el cojín de retazos que me hizo ella cuando todavía usaba la máquina con la que me confeccionó todos los vestidos y los calzones que poseo y que guardo como tesoros en los cajones de mi cómoda.

De pronto, escuché que se abría el portón y vi que la Negra entraba a cambiarle el pañal a la mamá. Cómo la quiere, siempre quise que alguien sintiera lo mismo por mí. Después de atenderla pasó por mi habitación y me saludó como todas las mañanas con esa sonrisa inigualable y contagiosa. Buenos días, Mariíta. Sin embargo, cuando me tocó no pude sentir el calor de su mano. Marííta, Mariíta, repetía mientras le temblaba el cuerpo. María despiértese.

Salió corriendo desesperada a la calle y empezó a llamar por el celular. Nadie le contestaba porque todas mis niñas a esa hacen ejercicio para estar más hermosas de lo que son. Mis niñas, aunque no las parí son como mis hijas, las amo como si hubieran crecido en mis entrañas. A todas las vi nacer, a todas les hice el tetero y las arrullé en mi regazo cada noche hasta que se dormían tranquilas. A todas las vi progresar y elegir sus caminos.

La Negra no se dio cuenta pero yo estaba parada al lado de ella escuchándola y diciéndole Negra, perdón, ya mi fui. Ayer cuando me sobaste la mano y te pedí que no te apartaras de mi lado me estaba despidiendo de ti, me hallaba ad portas de dejar este cuerpo viejo que tanto sufrió, que solo conoció la felicidad estando al lado de una familia, que aun no compartiendo la sangre supo acogerme y darme amor sin conocerme, a esas personas a las que jamás les pedí nada a cambio porque mi deuda con ellos era tan grande e infinita que nunca quise nada más que su compañía.

Me llamo María Aurora Meldivesa. Pocos me conocen. Mi pasado es un misterio, para mí fue calvario. Dejo hoy este cuerpo que padeció golpes, amargura, injusticias, desamor, que guardó miles de secretos e infamias, que huyó de su terruño para encontrar un poco de paz y con los años se resquebrajó poco a poco para otorgarle eternidad aun alma que supo pagar sus penas con servicio desinteresado y que a partir de este momento está libre.

Esta es la vista que me acompañó más cincuentas años en el hogar que me recibió como una más de sus parientes y al que le debo mi emancipación.

Adiós, mis Cocoínos.